
Tan pronto como bajo las escaleras recordó que no llevaba su billetera, decidió irse sin ella, no era necesario el dinero para aquella ocasión. Venía planeando las palabras, la mirada, el gesto, la sonrisa adecuada para ese momento. Camino 3 largas cuadras que de vez en cuando miraba el suelo, tapizado por las hojas que dejaban caer los árboles y que le indicaban el cambio de estación, de vez en cuando miraba el cielo, cerraba los ojos y el viento acariciaba su cara, respiraba.. así prosiguió... dobló por su camino y ahí se encontraba la plaza y la banca que tanto tiempo los acompañó, sus iniciales grabadas algo se lograban distinguir en la madera roída, si alzaba la mirada se podía el manzano de la casa de tejas rojo colonial, que le recordaba la casa de tu tía en el campo…, espero un par de minutos con las manos entrelazadas para sí y cuando en ese preciso momento sintió la tibieza de su mano en su hombro, volteó y su rosto se iluminó, sus ojos no pudieron evitar la emoción.. Un par de lágrimas rodaron por su mejilla... ¿Qué pasa?-Preguntó- La respuesta se hallaba en su mano cuando la tomó y posó en su corazón…