jueves, 6 de mayo de 2010

Llueve...


Es de noche en la ciudad, colores oscuros, sombríos, húmedos con un aire de romántico para los enamorados y para las solteras como yo con cierto dejo de nostalgia, al caminar por las calles cuando comienza a llover. Durante el día por msn mensajes como “Disfrutaré la lluvia…”, “Me gusta la lluvia”, pareciera ser que los humanos se revolucionan con la llegada del agua invernal, y pasa a ser el acontecimiento del día y casi comentario obligado de cada uno.

Salgo a la calle, no sabía que llovía y si bien veía hacia fuera desde un segundo piso ventana abierta desde el lugar en que encontraba; sólo veía edificios y el cielo muy claro. Loreto comenta momentos antes, en Santiago no se ven las estrellas… que estas pelando a Santiago le digo, es que en Coyhaique si se ven… toda la razón pienso.

Sigo caminando, gente apurada transita por mi lado cuidándose de no mojarse, siento como cae sobre mí la lluvia, miro el suelo y veo en los adoquines como rebotan las gotas, sigo… por fin entro al metro.

Por un instante me sentí como observada, miro mi cartera algo mojada viene y para que decir mi pelo y abrigo y botas. Salgo del metro y mi intención era irme en colectivo hasta la casa, pero una larga fila me hizo cambiar de parecer; corro para tomar el transantiago y ya arriba me acomodo para el viaje. No veía bien hacia fuera, de pronto un destello de luz, ¿Fue un relámpago? ¿Un semáforo?, no lo sé, no alcancé a distinguir, bajo en mi parada, y atravieso la calle y pego un salto para llegar al otro lado y ya la lluvia mas insistente y potente, esta vez siento como llega profundo a través de mis crespos y por no mojarme tanto corro casi una cuadra, paro en la esquina reacciono y me digo, “si es sólo agua, no le hace mal a nadie” y sigo caminando ya disfrutándola, miro al cielo y cae en mi cara, me refresca y llego a casa muy mojada, mi mamá me abre la puerta y me dice, ¡Tan tarde y tan mojada que vienes! Le replico: Pero si es sólo agua, no le hace mal a nadie...